domingo, 5 de octubre de 2014

LA BELLEZA DE SER NIÑA


Siendo papá magistrado en la rama criminal y laboral, frecuentemente sus clientes
iban a buscarlo en nuestra casa. Una de las tantas veces…
-       Tocaban la puerta, Tac tac tac …
-       ¡Lili abre la puerta, están tocando!
-       Pase señor, siéntese.
-       ¡Oh!…No, allí no, esa es la silla de papá .

“Amaba a mi padre inmensamente, mi héroe de dulce sonrisa, de ceño fruncido, que despertaba mi adoración porque sabia que era bondadoso como el sonido de las cuerdas del violín cuando interpreta el Ave María de Franz Schubert.
¡Dios¡ que recuerdos mas hermosos que llenan de placer y nostalgia mi eterna tristeza”.

El señor sonriente cambia de silla, al sentarse cruza  sus piernas y pude ver que no tenia puesta medias. Di la  vuelta y sigilosamente entre en el cuarto de  papá y mama, abrí el gabinete y agarre un par de medias  envuelta entre ellas mismas. Rápidamente  salí del cuarto prohibido deslizándome por el piso sin hacer ruido. Me acerque a el y con mi sonrisa solitaria le dije ¡ tome señor !

Su gesto sorpresivo, sus grandes alaridos de carcajadas me complacieron y me sentí feliz muy feliz.






viernes, 3 de octubre de 2014

Cuando DIOS Quiera
Asturias
Reir juntos
Lili te quiero
Olor a ti
Solo palabras



EL ÚLTIMO BESO

Sentada  a su lado me cautivó la fuerza de su verde mirada, como olas de mares enfurecidos que ceden plácidamente al llegar a la orilla, acariciando mis labios con tus besos ya perdidos,
SOÑÉ



En la inmensidad del patio desolado recuerdo meciéndome en el columpio rosado, esas mecidas fueron movidas sin medidas, fuertes muy fuertes, seguidas unas tras otras, dos, tres, cuatro cinco…..mil, nada me detuvo, el éxtasis me invadió de inmenso placer, así mi cuerpo se elevaba hacia el espacio infinito. Volaba, pasaba sobre arboles inmensos, edificios, rascacielos de todos los mas lindos colores, reía y lloraba frenéticamente del goce de sensaciones irreemplazables, así subí y subí y mientras mas subía mi cuerpo se erizaba, era tan extraordinario que al fin del infinito, al fin llegaba, todo se hizo azul cielo y sobre una nube caí, allí permanecí sentadas sobre la nube densa tan densa que mis ojos cerré, soñé, pero pronto desperté y llore al acabar mi sueño de dulce placer.

martes, 10 de septiembre de 2013

tan frágil



A hermosa se trasformaba mi madre, cuando se sentaba a coser mi vestido de  “Primera Comunión”, blanco como el alma de los pájaros, blanco como la leche maternal que alimenta en salud a la humanidad que sabe amar.
Colocaba su blanco y delgado pie sobre el pedal de su máquina de coser Synger,  la aguja  ese su corazón, corría  enlazando sus sueños como el encuentro con el Padre Celestial. Observaba y me hacia invisible, flotaba en el espacio, iba y venía, así de pronto desaparecía.
Los días transcurrían y no  lograba el sueño conciliar. Solo añoraba ese momento en el cual todo mi cuerpo virginal sería cubierto con el éxtasis viscoso en forma de traje de mujer.
La espera era inmensa, será que nunca  la costura iba a terminar, ¿Cuándo con el mi cuerpo cubriré?
Gruí, gruí, suena el motor de la maquina synger de mi madre.
Gruí, gruí  y la aguja corre,  el hilo dibuja un vestido fino, de brillante seda de papel. Gruí, gruí  ese sonido rápido, seguido, desbocado, que corre a gritos sobre el papel adolorido, en un penetrar forzoso rompe el hilo, ella suelta la tela, doy un paso hacia adelante, toma desquiciada la tijera y ella enfurecida me corta como si fuese de tela.
Siempre la quise evitar y así lograba volar, siempre lo pude muchas veces lograr, subir, flotar hacia el infinito, me perdía así mi alma se sentía protegida.
Llegó el gran día, era tal mi alegría que me sintiá muy grande, transparente, la bella niña mujer, cubierta de rosas blancas. Si era gigante como la esperanza, del tamaño de los sentimientos.
Arrodillada en el último puesto de la iglesia a todos mis compañeros como ángeles pude ver, pero yo  ese día era la gran y más bella mujer, que a Dios conmigo quería tener.
No hubo festejo, nada, a solas en el callejón de casa, mi tristeza no podía entender.