martes, 7 de octubre de 2014


ALE

Alejandro tu sabes cuanto ha crecido desde mis acciones
La integridad física y emocional  de nuestra
Encantadora estrella de la mañana.


lunes, 6 de octubre de 2014

DESOBEDIENCIA






  

Un día al terminar mamá de cocer su quesillo, lo coloco en el centro de la mesa del comedor, nos dijo: No lo vayan a comer, es para mañana.

Al ella retirarse, mi hermana, comenzó a bailar y cantar alrededor de la mesa con un cuchillo en la mano, cortando el quesillo por los bordes en cada pasada. Finalmente el quesillo quedo chiquitico. Mamá volvió al comedor, se acercó a la mesa y al ver el quesillo chiquitico, se quitó la cotiza para castigar a la culpable, inmediatamente, Dalia y yo salimos corriendo al patio, mamá nos persiguió velozmente, mientras corría recordé un pasaje de la Biblia que papá solía leerme mientras trataba todas las noches dormirme…”La mujer de Lot miro atrás a escondidas de Lot (Gen 19: 26) esta se convirtió en estatua de sal. Por desobedecer el mandato”. Inmediatamente deje de correr ante el temor y mamá me alcanzo, me castigo con su cotiza… pero no sentí dolor  sino alegría al no convertirme en una estatus de sal.




EL NIÑO Y LA BISI

Un día me divertía en el jardín de mi casa dando vueltas en la  bicicleta plateada.

 Pasado un rato note,  que en la puerta de entrada del jardín estaba parado un niño, quien disfrutaba de mi propio goce, ese placer que despertaba en mí manejar la bici.
Pude leer en su mirada que la deseaba, el niño desamparado estaba descalzo, sucio, todo el desposeído por fuera y por dentro. 

 Su gesto tierno  y  embelesado despertó en mi compasión, baje de la bicicleta y caminando con ella hacia él me le acerque, sin apartar su mirada de la mía, le dije a través de ella ´´es tuya´´. Abrí la puerta y justo cuando le estaba regalando mi bici, aparece mama. 


_ ¡LILI!  ­¿ y qué haces ?
El niño salió corriendo




domingo, 5 de octubre de 2014

LA BELLEZA DE SER NIÑA


Siendo papá magistrado en la rama criminal y laboral, frecuentemente sus clientes
iban a buscarlo en nuestra casa. Una de las tantas veces…
-       Tocaban la puerta, Tac tac tac …
-       ¡Lili abre la puerta, están tocando!
-       Pase señor, siéntese.
-       ¡Oh!…No, allí no, esa es la silla de papá .

“Amaba a mi padre inmensamente, mi héroe de dulce sonrisa, de ceño fruncido, que despertaba mi adoración porque sabia que era bondadoso como el sonido de las cuerdas del violín cuando interpreta el Ave María de Franz Schubert.
¡Dios¡ que recuerdos mas hermosos que llenan de placer y nostalgia mi eterna tristeza”.

El señor sonriente cambia de silla, al sentarse cruza  sus piernas y pude ver que no tenia puesta medias. Di la  vuelta y sigilosamente entre en el cuarto de  papá y mama, abrí el gabinete y agarre un par de medias  envuelta entre ellas mismas. Rápidamente  salí del cuarto prohibido deslizándome por el piso sin hacer ruido. Me acerque a el y con mi sonrisa solitaria le dije ¡ tome señor !

Su gesto sorpresivo, sus grandes alaridos de carcajadas me complacieron y me sentí feliz muy feliz.






viernes, 3 de octubre de 2014

Cuando DIOS Quiera
Asturias
Reir juntos
Lili te quiero
Olor a ti
Solo palabras



EL ÚLTIMO BESO

Sentada  a su lado me cautivó la fuerza de su verde mirada, como olas de mares enfurecidos que ceden plácidamente al llegar a la orilla, acariciando mis labios con tus besos ya perdidos,
SOÑÉ



En la inmensidad del patio desolado recuerdo meciéndome en el columpio rosado, esas mecidas fueron movidas sin medidas, fuertes muy fuertes, seguidas unas tras otras, dos, tres, cuatro cinco…..mil, nada me detuvo, el éxtasis me invadió de inmenso placer, así mi cuerpo se elevaba hacia el espacio infinito. Volaba, pasaba sobre arboles inmensos, edificios, rascacielos de todos los mas lindos colores, reía y lloraba frenéticamente del goce de sensaciones irreemplazables, así subí y subí y mientras mas subía mi cuerpo se erizaba, era tan extraordinario que al fin del infinito, al fin llegaba, todo se hizo azul cielo y sobre una nube caí, allí permanecí sentadas sobre la nube densa tan densa que mis ojos cerré, soñé, pero pronto desperté y llore al acabar mi sueño de dulce placer.